Con 35 posicionamientos históricos entre los 10 primeros de las series planetarias del atletismo, esto es Juegos Olímpicos y Campeonatos Mundiales Adultos, Indoor, Junior, Youth y de Marcha, la pista y campo chilenos asume el liderazgo de la estadística deportiva chilena de todos los tiempos.

 

Por María Elena Guzmán M

.

“Cuando salí de vicecampeona en la Olimpíada, me encontré después en mi pieza (en Melbourne) con un cuestionario, una encuesta de la organización, que preguntaba: cuántas horas al día entrena, cómo divide sus horas de entrenamiento, cómo se alimenta… Y bueno, la contesté… Y me mandaron a llamar. Me dijeron que esto era una encuesta a una elite de atletas y no era una chacota… Y les dije: “Pero si yo la contesté y la entregué’’… y ahí me respondieron, “sí, si aquí la tengo, ¡pero usted no me va a decir que entrena una hora al día!’’… ¿Qué cómo dividía mis horas de entrenamiento? ¡Y qué iba a dividir, si entrenaba una hora! Y le dije: “Lo he contestado honestamente’’. Y contesté también en cuanto a la alimentación, que yo comía lo mismo que comía toda mi familia. La única diferencia con el resto de los que comíamos en la casa era que cuando llegaba del entrenamiento pescaba la juguera, le echaba una malta, le tiraba un huevo adentro y le dejaba caer harina tostada. Y quedaba un brebaje que me lo tomaba feliz… Lo siento mucho, pero es como fue la cosa. Si yo hubiera entrenado lo que entrenaban las rusas y con el perfil bioquímico y todos los adelantos al lado, otras habrían sido las marcas entonces. ¡Menos mal que la malta con huevo y harina tostada era un buen alimento, me encantaba! Y ese fue mi único alimento especial. No sé… Fue una carrera muy rápida la mía en verdad, la hice feliz. Y me siento feliz’’.

A 58 años de la hazaña olímpica de la única mujer chilena que ha subido a un podio de cinco anillos, la gran Marlene Ahrens rememora hoy algunos pasajes anecdóticos de su brillante paso por Melbourne 1956. Era otro atletismo. Otra época… “ Yo, fíjese que era tan ignorante en esto y tan poco se divulgaba el deporte, que cuando viajé a la Olimpíada la palabra Olimpíada no me imaginaba a qué era lo que iba, con eso le digo todo’’, resume la gran lanzadora.

Es que lejos de la globalización mediática actual, aquella medalla de plata surgió desde el talento de una mujer chilena que lidera y enaltece esos logros conseguidos por el atletismo criollo en el libro grande de nuestro deporte. Allí están estampados para siempre esos 35 Top Ten que ha conseguido la pista y campo nacional en las series mundiales de nuestro deporte: esto es, Juegos Olímpicos y Campeonatos Mundiales Adultos, Indoor, Junior, Youth y de marcha. Con ellos, nuestro atletismo asume el liderazgo de la estadística deportiva de todos los tiempos. Y a eso, no hay vuelta que darle. 

 

ELLOS SON LOS TOP DE LÍNEA

 

Este exclusivo grupo de los Top de Línea, es una cofradía que fundó el gran Manuel Plaza en el maratón de los Olímpicos de Paris 1924 con el sexto lugar y que refrendó cuatro años después en Amsterdam 1928 con la presea de plata sobre los 42.195 metros. Lo seguiría la dama olímpica chilena con su argenta en Melbourne 1956. Eso sí: en 1928, con una fama poco difundida entonces ante el peso maratónico del cometido espléndido del gran Plaza, es deber y justicia recordar que ahí mismo en Amsterdam un martillero chileno llamado Ricardo Bayer se ubicó en la octava posición con un mejor envión de 46.34 metros; y que en los Juegos de Londres 1948, sería ocasión para que el saltador de alto Alfredo Jadresic, campeón sudamericano el año previo, pasara el listón a 1.90 metro del piso para ubicarse noveno en empate.   

Junto a ellos, se alza un gigante. Y es que si hay un atleta chileno que personifica la solidez absoluta en el alto rendimiento a nivel olímpico y mundial, ese es el balista Gert Weil. Con 24 récords nacionales con el bolón de 7.260 kilos desde 1979 a 2004; con ocho cetros sudamericanos Adultos; con cinco títulos iberoamericanos; tres oros en Juegos Suramericanos; dos doradas en Juegos Panamericanos; tres Top Ten en Mundiales Indoor; tres Top Ten en Mundiales Absolutos; y dos Top Ten en Juegos Olímpicos, el “Gigante’’ de los fosos no sólo es la estrella chilena, sino también uno de los íconos del atletismo panamericano con un tope histórico de 20.90 metros. A nivel de Juegos Olímpicos, en plena era del alto rendimiento en los lanzamientos pesados, Weil fue décimo en Los Ángeles 1984 y sexto en Seúl 1988, entonces con una serie para recordar: 20.22-20.09-nulo-20.23-20.21-20.38, en el marco de una final inigualable que se adjudicó el germano oriental Ulf Timmermann con 22.47, seguido del estadounidense Randy Barnes con 22.39 y del suizo Werner Günthor con 21.99. Como Dato, Barnes es el aún vigente recordman mundial y Timmermann fue quien lo antecedió en la pizarra planetaria, de lo que se desprende que, en aquel período histórico en que la bala llegó a su máxima expresión a fines de los ‘80, hubo un chileno capaz de entreverarse entre las estrellas: el gran Gert Weil. 

La balista Natalia Duco es la más reciente atleta chilena que ha logrado un Top Ten Olímpico, en los Juegos de Londres 2012, con sus 18.80 metros que la elevaron a la novena posición y que se alzan como récord chileno de la especialidad. La balista suma además el oro en el Mundial Junior Bydgoszcz 2008 y el cuarto lugar en el Mundial Youth Marrakech 2005: tres Top Ten plantarios para la gloria de Chile.    

Y si de medallas se trata, la única y por lo mismo gloriosa presea criolla de los Campeonatos Mundiales Indoor, es la que logró el máximo sprinter chileno de todos los tiempos Sebastián Keitel en el Mundial de Pista Cubierta Barcelona 1995, sobre su mítica distancia de los 200 metros, tras concretar ese día 11 de marzo el bronce con un crono de 20.98 segundos que aún se mantiene como imbatible maximarca nacional. Esa final reunió a varios nombres para la gloria: el mismo Keitel, junto al noruego Geir Moen (oro, 20.58), el bermudeño Troy Douglas (plata, 20.94), y el canadiense Donovan Bailey (cuarto, 21.08). Para el chileno sería su ascenso definitivo a las grandes lides planetarias, donde en su año mágico en 1998, llegaría a ubicarse en el quinto lugar del ranking global al aire libre con sus imperecederos 20.15 segundos para el doble hectómetro: un registro que dos años después habrían correspondido al bronce olímpico en los Juegos de Sydney 2000. Keitel no asistió a esos Juegos, pues ese mismo año el gran velocista sufrió una lesión que lo privó de continuar su veloz camino. Pero dejó tras de sí una estela imborrable con tres plusmarcas nacionales “malditas’’ (100, 200 y 4x100) todas aún en tabla, y también con un cometido espléndido de dos bronces en Juegos Panamericanos, tres oros en Juegos Odesur (uno individual y dos en postas), cuatro cetros en los Iberoamericanos y uno en Campeonatos Sudamericanos Adultos que permiten señalar que existió en la sintética chilena un verdadero hechizo de velocidad llamado Sebastián Keitel.

Junto a los tres Top Ten de Weil y al bronce de Keitel, los Mundiales Indoor arrojan presencia femenina señera para Chile: la gran estrella de las medias distancias, Alejandra Ramos, se alza como la única mujer chilena que ha logrado un Top Ten en los Globales de salón, con el noveno lugar en la cita global celebrada en la pista cubierta de Toronto en 1993, cuando con un crono de 9.15,22 se ubicó en un casillero histórico para el país.

 

NUESTROS GRANDES JUNIOR

Los Mundiales Junior han traído alegrías enormes para Chile: de hecho, cuando los Campeonatos Mundiales Juveniles recién nacían, en la recordada cita de Atenas 1986, un mediofondista trajo de regreso a casa un resultado que llenó de alegría al medio atlético nacional. Porque Manuel Balmaceda, quien el año previo en Santa Fe se había hecho de los títulos en 800 y 1.500 metros en el Sudamericano Juvenil, esa temporada inolvidable del ’86 partió a Grecia resuelto a darlo todo en el doble giro al óvalo y se trajo la de plata a Santiago en una final para recordar. 

En Junior, se unen los séptimos lugares de Érika Olivera en los 10 mil de Lisboa 1994 en aquella carrera que la decidió a seguir en el alto rendimiento; del gran valor emergente del semifondo chileno, Carlos Díaz, en los 1.500 metros de Barcelona 2012; y de la mecánica colectiva de la brillante posta de 4x400 metros que en Santiago 2000 le valió a Chile la primera y hasta ahora única finalísima planetaria de una estafeta larga chilena con Sebastián Martínez, con un split de 48.86; Javier Cavagnaro, con 47.42; Sebastián Cantuarias, con 47.56; y Guillermo Mayer, con 48.41, con un crono colectivo de 3.12,25; el flamante y prometedor octavo lugar de Álvaro Cortez en el Hop-Step-Jump de Eugene 2014; y los novenos casilleros del recordado Alejandro Aros en los 20 kilómetros de Atenas 1986, a quien una temprana partida privó de una trayectoria mejor conocida y reconocida en el fondismo nacional, pues fue en el año 1995, a los 28 años de edad, cuando sufrió una fatal embestida de un automóvil mientras corría, cerrando para siempre la senda de quien era ya un gran atleta; y de Isidora Jiménez en los 200 metros y Joaquín Ballivian en bala, en Barcelona 2012.

 

NIÑOS HISTÓRICOS

 

Y los niños de la pista y campo chilenos también han engrosado este listado notable de Top Ten, porque en los Mundiales de Menores suman el sexto lugar de la posta espléndida de 4x100 que en Bydgoszcz 1999 integraron Pilar Fuenzalida en la salida, María José Echeverría en el primer relevo, Fabiola Hecht en la curva, y Daniela Pavez en el remate, pasando a la final en el quinto lugar con un crono de 46.50 segundos, y luego concretando el sexto casillero en la finalísima con un registro de 46.59, con el único Top Ten de una posta corta criolla en las arenas mundialistas y confirmando una vez más que la unión de cuatro, siempre será la fuerza de Chile. Tras ellas, el noveno casillero de Yerko Araya en los 10 metros marcha en Sherbrooke 2003; y el décimo lugar que en Bydgoszcz 1999 refrendó el enorme nivel que un día sostuvo un garrochista de talento excepcional como Jorge Naranjo ante los parantes globales; junto al el décimo puesto en los tres mil metros de Ostrava 2007 que marcó el inicio del éxito para el fondista Víctor Aravena, ya son leyendas.

En los Juegos Olímpicos de la Juventud, Joaquín Ballivian y su sexto lugar en la bala en la edición de Singapur 2010, junto al reciente noveno puesto en los 110 metros con vallas de Diego Delmónaco en los Nanjing 2014, cierran por ahora la gran estadística planetaria de la sintética chilena.

Una mención aparte merecen aquellos jovencitos que en la cita que fue precursora de estos Olímpicos para Menores, los Juegos Mundiales de la Juventud Moscú 1998, consiguieron preseas para nuestro atletismo: Camilo Aguirre con plata en los 110 metros vallas y el relevo 4x100 damas que se alzó con el bronce integrado por María José Echeverría, Francisca Guzmán, Fabiola Hecht y Ana María Urrutia en la final más Daniela Pavez en las semifinales.  

Y por cierto que la marcha anota otro punto histórico para Chile: el gran caminante Yerko Araya suma además el noveno puesto en los 20 kilómetros marcha de la Copa Mundial Chihuahua 2010, en gran demostración de que los nuestros siempre estarán haciendo camino al andar.

 

.