Laura Acuña (15 años, 2º medio, Liceo Bicentenario Araucanía, de Villarrica) aguantó estoica el asedio de la argentina Inés Macadam hasta que en los últimos 100 metros apuró el tranco. La tribuna del Estadio Nacional hervía y los gritos de aliento se hacían sentir con fuerza. Con zancadas decididas, Laura se despegó de su rival para cruzar la meta en un remate espectacular: 2:14.77 para los 800 metros planos, 75 centésimas menos que su rival.

 

Elevó tímidamente el brazo derecho y escuchó la ovación. Laura conseguía su segunda presea dorada en el atletismo de los II Juegos Sudamericanos de la Juventud, luego de su triunfo en los 1.500 metros de la jornada inaugural (4:39.25). Llegaron los abrazos de sus rivales, la ceremonia de premiación, el himno nacional, el metal y las fotos. Con su familia, con el ministro del Deporte, Pablo Squella, y con todo aquel que quisiera inmortalizarse con ella.

 

"Sobrepasé mi objetivo. La verdad no esperaba hacer estas marcas. Estoy muy contenta, no sé cómo explicarlo. Estoy muy agradecida del apoyo, nunca había corrido con tanto público", comentó tras la victoria. "Nos estuvimos preparando por mucho tiempo, pero el año pasado, en una concentración en Argentina, me resfrié y realmente se fue todo abajo. Tuve que volver de cero, empezar todo de nuevo. Fueron meses duros, demasiado sufridos", analizó antes de lanzar su próxima meta: "Ya cumplí este desafío, ahora viene clasificar para los Juegos Olímpicos de la Juventud en Buenos Aires".

 

 

ORGULLO DE LA PINTANA

El atletismo chileno regaló una actuación memorable, aportando con cinco preseas doradas, cuatro de plata y seis de bronce. Una de las más aplaudidas fue la de Javiera Bravo (16 años, 2º medio, Liceo Sergio Silva Bascuñán), quien triunfó en el lanzamiento de la bala con un registro de 14,51 metros, 42 centímetros más que su escolta, la brasileña Rafaela Maciel de Sousa.

Fue un logro impensado para Javiera, quien suma poco más de un año en la disciplina. "Fue genial. Para mí quedar dentro de las cinco primeras era ganar, eso era lo que esperábamos con mi entrenador, Ángel Gutiérrez", aseguró.

 

"En un momento me di cuenta de que podía ser campeona, porque todas estaban muy nerviosas, en cambio yo estaba en casa. Vino prácticamente toda mi familia, porque mi club (Atlético La Pintana) y mi liceo son mi familia", dijo la deportista que empieza a soñar con el camino de Natalia Duco.

 

EN LAS ALTURAS

Javiera Contreras (16 años, 2º medio, Sagrado Corazón de Apoquindo) es un rostro habitual de las competencias escolares. Tanto en la gimnasia artística como en el atletismo, el podio es su zona de confort. Sin embargo, su triunfo en el salto con garrocha de Santiago 2017 -con un brinco de 3,45 metros- fue especial.

 

"Es un logro increíble, no me lo esperaba. Sabía que tenía que meter mucha cabeza fría para controlar la competencia y hacer buenas marcas, porque, por ejemplo, la atleta colombiana (Karen Bedoya) tenía 15 centímetros más de presentación", planteó Javiera. "A corto plazo quiero mejorar mi marca, ojalá llegar a 3,60 durante este año. Y para el próximo, me gustaría acercarme al récord Menor de Chile, que es de 3,80, y también llegar a los Juegos Olímpicos", añadió.

 

Con confianza se presentó Nicolás Numair (15 años, 1º medio) en el foso de salto alto. "Vine buscando ganar la medalla porque tenía la marca. Me sentía al nivel y demostré lo que era capaz de hacer", confesó el alumno del Padre Hurtado, quien de todas maneras se sorprendió con su registro de 2,03 metros, el cual constituye un nuevo récord nacional Cadete. "Tenía 1,98, que era mi mejor marca en campeonato, y en entrenamientos nunca había intentado algo más. Fue un cambio muy grande. De aquí a fin de año quiero seguir superándome y también me gustaría batir el récord del Interescolar", finalizó.

 

15 METALES APORTÓ EL EQUIPO ATLÉTICO CHILENO: CINCO DE ORO, CUATRO DE PLATA Y SEIS DE BRONCE.

 

Juan Pablo Pérez G.
Deportes El Mercurio
Fotos: clopez